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"En un pequeño pueblo lleno de cultivos de arroz, vivía Ana, una niña muy observadora, con un gran corazón, distraida en su propia mente. Desde muy pequeña, Ana pasaba horas soñando despierta con ser astronauta. Se sentía libre y tranquila imaginando los sonidos del espacio vacio del universo. En su imaginación, Ana encontraba un rincón perfecto en donde se sentía abrazada, cómoda y cálida.


Una tarde, mientras Ana dormía la siesta bajo la sombra de un roble centenario, algo extraordinario sucedió. En sus sueños, se vio viajando en el espacio, pasaba entre las estrellas y planetas desconocidos. Sentía como si hubiera llegado finalmente a su verdadero hogar, un lugar donde era valorada y comprendida.


De repente, se le acercaron seres de luz, de diversos colores con una energía de paz que Ana alcanzaba a percibir. Eran los habitantes de un planeta lejano, con mucha sabiduría y bondad. Le hablaron en un idioma distinto a las palabras, y Ana entendía cada pensamiento y sentimiento que transmitían. Le enseñaron sobre la belleza de su propia sensibilidad, cómo era un regalo para explorar y comprender el mundo de una manera profunda.


Entre risas de luz y melodías celestiales, los seres le aseguraron a Ana que no había nada malo en ella, que su sensibilidad era una fuerza que podía utilizar para conectar con otros y traer belleza al mundo. La niña se sintió aliviada y feliz, liberada de cualquier vergüenza que hubiera sentido antes por ser diferente.


Exploraron juntos galaxias desconocidas, surcando el cosmos en una nave impulsada por la imaginación y la emoción. Ana descubrió mundos llenos de colores que no existían en la Tierra y criaturas que bailaban con la música del universo. Cada lugar que visitaban resonaba con una energía que solo los corazones sensibles como el suyo podían captar.


Finalmente, al amanecer, Ana despertó en su cama, con el sol filtrándose suavemente por la ventana. Aunque ya no estaba en el espacio, el recuerdo de su aventura la acompañaría siempre. Se levantó con una nueva confianza en sí misma y en su sensibilidad, sabiendo que era una niña maravillosa tal como era.


Desde ese día, Ana continuó soñando despierta con el universo, sabiendo que, en algún lugar entre las estrellas, había encontrado un lugar donde su sensibilidad era celebrada. Y cada noche, antes de dormir, sonreía al recordar las palabras de los seres de luz que le recordaron que su corazón era tan vasto como el propio universo."


El cuento que acabas de leer, es una metáfora. En ella puedes inspirarte para valorarte más como persona altamente sensitiva (PAS) o persona altamente sensible (HSP), que es lo mismo. Encontrarás mas artículos como: "¿Eres una Persona Altamente Sensible? Descúbrelo y Aprende a Vivir Siendo PAS" dentro de éste Blog con los conceptos sobre la alta sensibildiad y toda la información general sobre PAS.


Herramientas:

Ebook: Sensibilidad Equlibrada: Un plan de 21 días para reducir el estrés y potenciar tu alta percepción